Limbo.

Me he quedado varado en el limbo
de estrechos senderos
que rompen el sueño
de días de paz.
He olvidado las ganas por voltear al cielo
y quedarme esperando
que la tarde me arrope.
Quizás,
Es por ello que
no soy suficiente y en todos los bandos
acabo sobrando,
Si no sé de quien
¿De dónde seré?

Me he enamorado,
sin embargo,
termino acabado sin siquiera remar.
Si he comenzado entonces ¿Por qué encontrándome acá
termina esto siendo un ciclo constante
de nunca acabar?

¿Por qué nuevamente, me he equivocado?

Convivo con demonios que terminan colando
una idea recurrente de medir un pasado
que ni siquiera es nuestro,
que ni siquiera es mio.
¿Seré adecuado?
¿Valdré la pena?

¡Por favor, dime!
¿Estorbo el camino?
De tanto intentarlo,
ya todo este esfuerzo
¿No tiene sentido?

Quizás…
estás batallas en todo el infierno que guardamos por dentro
nos deje algo que al partir nuestro pecho,
transmute en polillas,
que enamore a lo lejos,
que encante el camino,
—Y lo veas—.
Digo,
si soy tan opaco,
si no soy de nadie
entonces supongo que…
de algo he servido.

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Veintinueve

Veintinueve,
tantas vueltas a un jardín
donde he visto perderse el encanto,
donde ya no se siente el olor a tierra mojada
ni el césped recién cortado.
¿Qué de estás noches?
trastabillar se hizo con mi equilibrio
cual borracho recién salido de una tasca,
ahogando la pena, por un ciclo ya muerto,
por un ciclo acabado.
Veintinueve
¿Qué de la vida?
¿Qué de mi tiempo?

Diferente

Tratando de olvidar,
de creer que la vida no es más
que un café cargado por la mañana,
sentir desde otra perspectiva,
reconocer que el apego vale la pena
cuando quien lo vale
te quita la pena,
te ama y arropa el alma,
por los tiempos que pesan
—completo—
una
y otra,
y otra vez;
Te cura…
te salva.

Diferente,
desdibujar algunos recuerdos
para que cuando regresen
no duelan tanto,
como ayer.
Tocar nuevamente los vals a guitarra,
voltear al cielo,
sin mirar, sin temor a la inmensidad
mientras hondo respiro,
y encontrarme,
desde luego,
nuevamente,
diferente,

en un mismo cuerpo,
en un mismo ser.

Adiós

¿Cuántos adioses necesita el alma para dejar vació nuestros cuerpos?
¿Cuántos golpes?
¿Cuánta tortura?
Parece tan fácil aceptar que la vida no será la misma cuando aún no se ha estrellado nuestro ser con el piso, se ve tan sencillo…
Lo siento, lo siento por no ser suficiente, por quedarme mirando a lo lejos mientras sabia que por cada paso dado, en la lejanía del camino me iba matando por dentro, después de haber dejado el tren por estar colmado en cobardía, decidí entrar en otros varios mientras aún me encontraba en desidia, veo que estas no fueron las mejores decisiones
¿No lo crees así?

Siempre te he querido, comprendo que debí darme una verdadera oportunidad contigo, debí haber entendido que tus “¿Deberíamos?” fueron siempre tus propuestas, tus “Quisieras” tus “Te quieros”, sin embargo preferí cubrirte como cualquier otro cobarde entre todo lo fallido para así mantener la idea de que era lo mejor.
¡Cobarde!
¡Estúpido cobarde!
Bastante tenue y trastabillado hice nuestro tiempo.

Te quise,
realmente te quise,
te quise tanto que ni queriendo en el adiós pude tomarte de la mano, y aquí me encuentro aceptando la idea de que muchos trenes simplemente no regresan.
Lo siento,
disculpa por no haber sido suficiente,
por mi cobardía,
por no ser orgulloso y haberte dejado ir

muchos trenes simplemente no regresan,
¡Maldita sea, no regresan!
discúlpame por haber dejado todo lo malo de mi,
en ti,
por no ser suficiente,
por haberte dejado ir,
Por todo,
disculpa,
—disculpa—
aunque ya no sea lo mismo,
aunque hoy ya no me extrañes.

Conciencia

Cada vez que he intentado ahogarme te he encontrado frente a mi para hacerme sentir vergüenza por todos mis desatinos y toda mi cobardía.
Quien crees que eres viniendo de la nada para violar como siempre la prisión de mis parpados, quien te crees para interrumpir el silencio de mis lagos de soledad. Debes saber que la mayoría hoy ya están secos, pero aquel de agua oscura se reboza de emociones ¿Qué tanto logras ver en la serenidad de mis lamentos?
Tú,
desgraciado fastidioso,
¿Cómo quieres que te llame?
¿Alguna vez te he dicho que me recuerdas algo a mi?
eres como el tímido pero decido niño de mi más viejo pasado,
orgulloso y amargado.

Ya sé que no he sido suficiente, ante ti nunca he sido eficiente ni decidido ¡Qué perdida de tiempo! tantos recuerdos, tantos reproches.
A veces cuando el frió me entra por los huesos, borbotea en los lagos donde ahogo mis tristezas unas ganas infrahumanas por querer olvidar, pues he querido, he amado tanto que sin darme cuenta de la reciprocidad por tanto amor he acabado roto y desquiciado, y como siempre, violas mis puertas para alojarte justo allá donde sueles llegar a juzgarme por quebrantar mis normas, para hundirme en mis pecados y hacerme recordar lo mucho que he fallado. Ya no tengo nada más, sólo queda reírme de la ironía de mis tristezas;
¿Aún creerás en mi?
Será que aún siendo naufrago de mis desastres
¿Te habrás sentido defraudado?

Amor

Amar es esa esa necesidad que nace desde muy adentro para ver volar nuestra alma libre e insegura, es el efecto del amor por sobre todas las cosas; Cuando amas realmente a alguien amas por el amor, lo haces desde dentro, amas el alma de otro porque esta es quien nos permite amar, como si saliera de ratitos de nuestro cuerpo para ver brillar el sol y recordarnos que a pesar de todo, es bonito vivir, entonces ¿Nuestra alma es en si el amor o por querer amar simplemente yo estoy loco?

Plegaria

Recuerdame,
recuerdame que cada sentimiento
se llena en el alma
cubriéndola como si el peligro
día a día la asecha.
¿Oceanos, ríos y mares?
parecen demasiado para ser quienes la habitan
quienes la cuidan,
la verdad es que creo que son
lagos pequeños
pero a su vez muy abundantes.

Recuerdame,
recuerdame que cada sentimiento
se llena en el alma,
felicidad,
Ilusión, tristeza y otras más
que nos dejan ahogarnos en llanto
plenitud
o desia
¿Qué tan repleta puede estar la mía de ellas?
desearía que todas sean igual de claras,
igual de puras,
de plenas.

A veces creo que vienes
a alborotarlo todo,
te pareces un poco al chiquillo
soberbio que se acerca a juzgarme,
no me ayudas,
no la cuidas.
Recuerdame que está herida
y maltratada,
por mi y por todos.

No la dejes sola
seca y expuesta;
Recuerdame

digo,
recuerdanos,
no la dejes a ella,
no me dejes a mi.

Dios

¿Qué hace a una persona cansarse tanto? algunos piensan que tantos golpes en el alma hacen que su equilibrio se destruya, como si se expusiera a un intenso invierno o una intensa sequía. Felicidad, plenitud, desamores, partidas y miedos… tanto dentro ella, todo en equilibrio, pero ¿Y cuando no? ¿Nos exponemos a una muerte absoluta o sólo se divierte el infierno con nuestra destrucción? Bonita la forma de clavarnos la estaca en el pecho, bastante solos en nuestras calamidades parece dejarnos Dios.

 

Quédate

Las personas dicen
que el ardor en el pecho es pasajero,
que viene como magma desde muy adentro
y que luego se va.
Cuando éste quiere explotar, el resto de mi cuerpo
se queda frió como un iceberg
que se vuelve nada para contener el impacto
¿Cuánto más se puede tolerar esto?

Quemarme por dentro
y sin embargo
estar muriendo de frió,
¡Maldita mi suerte!
¿Qué pude hacer en mi anterior vida
para terminar vejado por el destino?
La magnitud de mis desgracias
me hace querer gritar mientras corro cual loco
en mi mundo perdido
mi maldito destino;
abandonado en esta tierra
donde no existe nada más que tristeza y apatía.
No existe algo peor
que estar repleto de este vació que aniquila mi alma,
pues ni siquiera es comparable
con estar ahogado en mis miserables emociones,
digo,
al menos al vaciarlas
las dejas huir,
pero el vació…
el vació te consume hasta matarte por dentro.

¿Quien puede querer alguien así?
¿Qué pude hacer en mi anterior vida
para terminar vejado por el destino?
para creer que no existe nada,
ni nadie,
que valga la pena

Duele mucho vivir,
así duele mucho la vida,
¿Será demasiado correr,
o gritar?
¿Tan podrido me ha dejado por dentro el vacio?

María

Era uno de esos días en los que sientes que la vida te pesa más de lo normal, así fue esa mañana de María, los golpes del día a día ya se convertían en parte de la cotidianidad, ¿Quien iba a imaginar que después de tanto trabajo iba a regresar a los días de carencias? esos donde la niñez sopesaban la ausencia de todo. Este era su nuevo día a día, volvió a cuando tenía 8, sin ser niña, con sus hilos de plata, las manos arrugadas y las piernas ya cansadas.

—¿Qué podré comer hoy? —Pensó, mientras revisaba el poco dinero que el estado le permitía tener.
—¿Qué podré comer hoy?

Y así, en medio de un sol que tiraba dos sombras a su lado, percibió la suya a su izquierda y a su derecha, la de la abuela.
—Después de todo, sigues cuidándome mamá —Volvió a pensar, como si tratase de un ángel que voló de lejos a calmar sus miedos con sus lagrimas queriéndosele escapar.

Después de tanto tiempo, ¿Cuánta perseverancia le pudo enseñar la abuela a María?