Tiempo

Me gustaría disculparme por todo el tiempo que te he consumido y haber tumbado todas tus obras.
Tal vez si empezamos de nuevo…
Es probable que sea un hecho una próxima oportunidad, después de todo no estás tan loco
¿o sí?

Siento haberte dicho que el sol no saldrá más para ti,
que el universo no es nada comparado con la oscuridad que albergas por dentro.
Todas las veces que he roto tu corazón, no lo he medido, he sido tan egoísta y caprichoso
¿Quizás me puedas dar otra oportunidad?
Realmente cuando me repito que existe esa posibilidad, lo menciono como un hecho, en el fondo tengo un miedo profundo que te hayas comido ese cuento de lo inservible, de lo incapaz,
¿Te has dado cuenta de toda la luz que se encuentra, incluso, en las noches más oscuras?
La oscuridad es hermosa cuando te quedas callado, cuando esperas esa luz que se haya en la penumbra, pues a veces la supernova puedes ser tú y no importa que tanto dure el destello,
todo el dolor o la alegría que albergas por dentro escapa para hacerse perpetua hasta hacerte sentir que eres real,
que existes.

Es probable que no entendamos el significado de lo que hemos sido,
es probable que no entendamos que el tiempo se nos acabo,
pero,
Tal vez si dejamos que nuestros ritmos empiecen de nuevo,
tal vez si damos rienda suelta al destino,
tal vez si volvemos a empezar,
¿Lo harías?
Incluso después de tanto,
¿Me darías la oportunidad?

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Amistad

¿Y si confieso que la maté?
que la fui ahogando con cada pensamiento
y cada añoranza que lance al viento.
La encontré,
y al mirarla a la cara
caímos a un fondo que yo nunca quise,
del que no ha vuelto,
y no me importa,

Quizás sí fui yo,
no se perdió,
no me dejo,
tal vez yo simplemente,
la maté.

Norte

Y acá andamos —otra vez—
¿Si el sol brilla para todos por qué creer que no para nosotros?
¿Por qué guardar estas ganas de salir al norte si en el sur no queda espacio, ni goce, ni nada?

Vamos con el corazón pidiendo a gritos “respira y no me dejes morir” porque ya el tiempo se perpetuó en una oscuridad que dejo de arroparnos, para ser arropada por nosotros; “respira”, una obligación propicia y realmente sana.
¿Cómo no haberlo sabido antes?
¿Cómo no haberlo hecho antes?
Esperando en un espacio que terminó colapsado y creando un profundo vacío que se fue llevando parte de mi hasta dejarme completamente desnudo e irremediablemente roto y con frió.

En mi sur no existe el tiempo, ni el lugar,
no existe nada, sólo queda agarrar camino, que nos llene de suspiros y nos deje comenzar, sin complejos, sin detalles.
Ya no quiero regresar.
Hasta nunca,
voy pal norte.

Despierta

Hay un ser diminuto que intenta salir entre el caos y la bulla de una planicie infructuosa, va y se repite una y otra vez “Quiero escribir poesía”, detener el tiempo de pocas palabras e ir rompiendo toda agonía.

Quizás, la vida lo honró con la investidura de una mala racha.
Quizás, fue tan idiota por andar creyendo que todos lo bueno nos cae del cielo.

De vez en cuando sale corriendo y pide a los dioses “Detén el vacío”, “Detén el vacío que vengo sintiendo” se dice así mismo “que vengo sintiendo como de adentro me engulle mi cuerpo, lo come por dentro” supongo que es por ello que escribe poesía.

Ha sido un idiota y un incapaz,
se dejo llevar,
o quizás…
¿Será la entropía?

Reminiscencia

Solo acá, viendo el cielo,
empapado en acontecimientos que gritan
lo iluso que he sido.
¿Por qué?

¿Por qué sigo tocando mi cuerpo
hasta notar este quebrando que llevo por dentro?
Será que,
¿No he logrado acabar con este
….
estúpido ruido?

Mientras me encuentro flotando
en esta falsa calma,
suelo creer que estoy encima del mundo,
pero, me hace falta tanto,
no sé si voy muy lento o por el contrario muy rápido.
¡Qué tonto!
Debo parar de exigirme tanto
y sin embargo aquí estoy,
sufriendo por lo poco que creo ser.
¿Qué diablos me ocurre?
¿Qué me está pasando?
quisiera parar con tantas interrogantes
pero me es tan difícil para el estruendo.

Solo acá,
A veces pensando
que debo pedir que me lleven y maten,
para salir y olvidarme de esta reminiscencia
que provoca y rasguña mi vida.
Si he sido bueno,
¿Por qué tan fraccionado?
Si he creído tanto
¿A qué le debo este río?

Si antes me senté al lado de otro
y regalé un poquito de mi ser
¿Por qué,
aún me hallo tan pequeño?
¿A qué le debo estos tiempos,
colmados de frío?

Limbo.

Me he quedado varado en el limbo
de estrechos senderos
que rompen el sueño
de días de paz.
He olvidado las ganas por voltear al cielo
y quedarme esperando
que la tarde me arrope.
Quizás,
Es por ello que
no soy suficiente y en todos los bandos
acabo sobrando,
Si no sé de quien
¿De dónde seré?

Me he enamorado,
sin embargo,
termino acabado sin siquiera remar.
Si he comenzado entonces ¿Por qué encontrándome acá
termina esto siendo un ciclo constante
de nunca acabar?

¿Por qué nuevamente, me he equivocado?

Convivo con demonios que terminan colando
una idea recurrente de medir un pasado
que ni siquiera es nuestro,
que ni siquiera es mio.
¿Seré adecuado?
¿Valdré la pena?

¡Por favor, dime!
¿Estorbo el camino?
De tanto intentarlo,
ya todo este esfuerzo
¿No tiene sentido?

Quizás…
estás batallas en todo el infierno que guardamos por dentro
nos deje algo que al partir nuestro pecho,
transmute en polillas,
que enamore a lo lejos,
que encante el camino,
—Y lo veas—.
Digo,
si soy tan opaco,
si no soy de nadie
entonces supongo que…
de algo he servido.

Veintinueve

Veintinueve,
tantas vueltas a un jardín
donde he visto perderse el encanto,
donde ya no se siente el olor a tierra mojada
ni el césped recién cortado.
¿Qué de estás noches?
trastabillar se hizo con mi equilibrio
cual borracho recién salido de una tasca,
ahogando la pena, por un ciclo ya muerto,
por un ciclo acabado.
Veintinueve
¿Qué de la vida?
¿Qué de mi tiempo?